Matías Bize: Su vida y la de los peces

Cuando chico Matías Bize pasaba todo el día en la calle jugando en la tierra y subido en los árboles de las plazas, pero por sobretodo le gustaba andar en bicicleta y jugar al futbol con su hermano mayor. De pequeño su sueño era ser futbolista, sus papás querían que fuera arquitecto y terminó siendo cineasta.

Por María de la Paz Roccolano
Fotografía: Rodrigo Sumaran

En el colegio le iba excelente y era más bien un mateo. Por ese entonces sus dos papás eran arquitectos y los fines de semana iban mucho a ver museos, casa y edificios, cosa que le sirvió para ser un buen observador.

También le gustaba mucho ir al teatro, le encantaba ver a los actores desde cerca, en escena y curiosamente no era de ir a ver películas. Su decisión de estudiar cinematografía  la tomó conversando con un amigo que estudió cine en Cuba, en ese instante se convenció de optar por la pantalla grande, le gustó la idea de una carrera entretenida, que se trabajaba mucho en grupo y en donde se podían hacer cortos todos los fines de semana.

Al salir del colegio fue a conocer la Escuela de Cine de Chile y le encantó. Entró a la escuela sin tener cultura cinematográfica y fue ahí donde comenzó la magia por la profesión y fue encontrando el gusto de las películas que quería hacer. Allí también aprendió las diferentes etapas del cine, como la fotografía, el montaje, el sonido, la dirección y el guión, para terminar especializándose en estás dos últimas.

En la escuela trasnochó muchísimo, pasó noches en vela editando y por sobretodo “aperró”, cosa que le sirvió para llegar a ser el cineasta que es hoy.

Tranquilo, perseverante, trabajador, aplicado y demasiado ordenado, Matías Bize ha ido de a poco construyendo su carrera, primero fue “Sábado”, luego la celebrada “En la cama” y después la co-producción española “Lo bueno de llorar” que lo hicieron ser el director joven más prominente del circuito nacional. Gracias a sus películas ha viajado harto, cosa que lo ha hecho crecer como persona y profesional, incluso hubo un par de años que sólo estaba 10 días al mes en Chile como máximo.

¿Cuál es el lugar más loco que has estado?

Sarajevo, Belgrado y Rumania, países que me encantaron, Europa del Este sobretodo. He tenido la suerte de viajar harto y eso es una locura, poder presentar mis películas, conocer gente e ir a estrenos es una experiencia de vida única, eso me ha aportado mucho para mis películas y para mí ha sido un gran crecimiento.

¿Tu película favorita de este momento?

“Magnolia” es una de mis películas favoritas, pero de este momento es una que vi hace un tiempo, “El silencio de Lorna”, de los hermanos Dardenne.

¿Tienes un Soundtrack favorito?

El de magnolia es buenísimo, el de Azul Profundo es más antiguo pero me encanta y el de Perdidos en Tokio, pero mi favorito de ahora es el de mi película “La vida de los peces”.

¿Qué estás escuchando ahora?

Inverness, es un grupo cercano, hay 2 temas que usé para el film y también escucho mucho Sigur Ros.

¿Tiene algún Hobbie?

Los deportes, jugar a la pelota, desde chico quería ser futbolista, ¡obvio!, todos queríamos ser futbolista, debería ser un nombre de película…

¿Vas a al estadio?

Ahora que estamos sin estadio no he ido, soy de la U. Espero este año estar más tranquilo para poder asistir, que ganas de ir al clásico…

¿Cuál ha sido tu mayor felicidad?

La felicidad son momentos y me acuerdo de uno cuando estaba cruzando un transbordador en Portugal para ir a un festival de cine que se llama “Festroia – International Film Festival”, que queda en Setúbal. Recuerdo ir solo en el trasbordador escuchando música y de repente ver que estás viajando solo, con 25 años y cruzando Europa, fue como: ¡estoy solo en un lugar increíble presentando mi película, ¡que fuerte, que asombroso! esos son pequeños momentos que me han pasado mucho y es muy rico.

Sábado, En la Cama, Lo Bueno de Llorar, ¿porque todas tus historias son de relaciones personales de pareja?

Son historias cercanas y me gusta hablar desde la verdad, me siento mucho más cómodo filmando historias que me pueden pasar a mí, a mis amigos, no son películas espectaculares con explosiones o temas que me sean lejanos, prefiero estar detrás de la película, si uno ve mis películas me puede conocer muchísimo.

¿Y has pensado hacer otro género?

Lo he pensado, pero al final termino haciendo lo que más me gusta, lo más cercano, podría hacer algo a futuro, pero sobre todo tengo que estar muy relacionado con la película.

Hoy por hoy Matías se encuentra realizando la promoción de su nueva película y según él, el mejor de sus trabajos: “La Vida de los Peces” que se estrena el 10 de junio. La historia narra el encuentro de Andrés, un hombre que ha vivido en Alemania los últimos 10 años y que regresa a Chile para cerrar algunos asuntos, entre ellos, la relación con el amor de su vida, Beatriz.

¿En que se inspiraron Julio Rojas y tú, para escribir “La Vida de los Peces”?

Queríamos relatar que sucede cuando uno se reencuentra con el amor que dejó pasar, hablar de las segundas oportunidades. Fue un trabajo que hicimos con Julio, durante casi dos años y encuentro que ésta es mi mejor película debido a que existe un crecimiento con respecto a las otras. La particularidad de la historia es que todo sucede en la fiesta, empieza cuando dice: ¡me voy! y termina efectivamente antes que él se vaya, quería mostrar que le pasaba a Andrés cuando se encuentra con Beatriz.

Cuéntame del Soundtrack

La música incidental la hizo Diego Fontecilla que es mi hermano, él hizo la música de “En la cama” y “Lo bueno de llorar”, y me fascina lo que creó. También hay música de Inverness, de hecho hay una escena donde están tocando una canción. El Soundtrack está buenísimo y va a salir antes del estreno.

¿Qué proyectos tienes para el futuro?

Hay harto interés de festivales internacionales y vamos a ver como es el circuito, supongo que harto viaje y promoción. Todavía no tengo próximo proyecto, quiero dedicar este año a esta película.

La vida de los Peces:

Director: Matías Bize

Guión: Julio Rojas y Matías Bize

Estreno: 03 de junio

Actores: Blanca Lewin y Santiago Cabrera

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