Acordes de octava, es una columna elaborada para reseñar y destacar discos que ameritan ser conocidos o reconocidos por todo melómano buen oyente.
Por Il Gimón
Cloud Nothings – Attack On Memory (Carpark, 2012)
Luego de una recopilación de sus grabaciones caseras lo-fi (Turning On, 2010) y su enérgico debut discográfico, repleto de angustia adolescente y la constante preocupación de envejecer (Cloud Nothings, 2011), Dylan Baldi presenta su segundo larga duración donde lo primero que llama la atención es la madurez que ha adquirido tanto en su música como en su composición. Los estribillos pop y el particular fraseo de este joven de Cleveland quedan en un segundo plano ante la bien pensada manufactura de estas ocho nuevas canciones, que aunque aún puede recordarnos a Jawbreaker, Osker e incluso los primeros discos de Green Day, significan una evolución en su proceso de creación, que ha quedado muy bien plasmado por el trabajo de producción de Steve Albini, quien es reconocido por sus trabajos con Nirvana, Pixies y PJ Harvey entre otros. Es notable el ejercicio de composición de este disco, en el que Dylan se propone escuchar sólo música previa a su nacimiento, a principios de los 90, por lo que la nostalgia pasa a ser el tópico en varias de las canciones (“No Sentiment”, “No Future/No Past”) y sin duda llama la atención el acercamiento a sonidos más pesados que evocan a Slint y Bitch Magnet sin abandonar ganchos pop propios de este proyecto.
Canciones recomendadas: “Wasted Days”, “Fall In”, “No Sentiment”.
Embellish – Wake Me Up (March, 2000)
Es indudable la facilidad que tienen los escandinavos para hacer el pop más hermoso e inocente y los daneses de Embellish no son excepción. Su primer y único disco es lanzado por la misteriosamente desaparecida March Records, disquera de Nueva York especializada en indie pop. Es casi increíble como en poco más de 40 minutos de duración, existe un perfecto balance entre dulces armonías vocales, letras cargadas de humor negro y sexo explícito, además de solos dignos de una banda de metal de los 80. Este sexteto, inactivo ya (1994-2003), podría confundir al escucha con una banda inglesa por el perfecto fraseo y preciosa voz de Claus Hansen quien en un idioma foráneo para él, canta una particular agridulce poesía como en el caso de “Drug Dealer” (“No me importa quién seas, incluso si eres un indigente o un traficante de drogas”), o Ambivalence (“Así que ponte de rodillas y déjame penetrarte por detrás”), combinado con las vocalizaciones dulces de las coristas (¡sí! ¡Coristas!) Tora y Julie. En definitiva, un álbum que no pretende cambiar el mundo sino hacer sonreír.
Canciones recomendadas: “Ambivalence”, “You”, “I Don’t Know”.
























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Recomendado por mi amigo Ricardo Ramirez, llegué a esta página. Las secciones que aquí he encontrado y sobretodo esta sección de columnas me han gustado de sobremanera. Ya estoy buscando las recomendaciones de Il Gimón, para ver que tal es†á con los gustos. Saludos desde Venezuela.