El Regreso de Alice in Chains: Rock y Alma

La clásica banda de Seattle, Alice In Chains, regresó a Chile el pasado lunes 30 de Septiembre, para un concierto en el Movistar Arena; tras su primera visita a Chile, en Noviembre del 2011, en el contexto del Festival Maquinaria.

Por Daniela Lobos Pérez

Teniendo en la memoria ese magistral debut en vivo en nuestro país y ya superado cualquier prejuicio en contra del nuevo vocalista William DuVall; este concierto en solitario, era algo que todos los fans de la banda esperábamos con ansias.

Con motivo de la gira del segundo álbum junto a DuVall, “The Devil Put Dinosaurs Here” (2013), el cuarteto liderado por el guitarrista, compositor y cantante Jerry Cantrell, prometía un show que debía superar la alta vara auto-impuesta en la primera visita.

Con un Movistar Arena prácticamente repleto, a las 21:50 aparecen en escena con el hit “Them Bones”, seguido por “Dam That River” (ambas de “Dirt”, 1992), dejando a la audiencia inmediatamente electrizada. A continuación presentaron “Hollow”, del nuevo disco, con una muy buena recepción de los fans. Luego siguieron aumentando el nivel adrenalínico del lugar, los gritos de “Olé, olé, olé, olé, Alice, Alice!”, junto a un intenso “Santiago!” de DuVall, que dio paso a “Check My Brain” (del primer álbum con el nuevo vocalista, “Black Gives Way To Blue”, 2009) y “Again” (“Alice In Chains”, 1995, último álbum con el vocalista original, el difunto Layne Staley). DuVall saludó al público en español, y como si fuese un chileno más, nos dijo: “¿Cómo están hueones? Qué bueno volver a Chile. ¡¡Viva Chile mierda!!”, dejando a la audiencia más encendida y preparada para lo que venía, “Man In The Box”, el clásico tema del LP debut, “Facelift” (1990), “Got Me Wrong” (“Sap EP”, “Last Of My Kind” (“Black Gives Way To Blue”, 2009), fue una de las canciones donde pudimos apreciar el talento como guitarrista de DuVall, junto al impresionante Jerry Cantrell (esta vez sin su larga melena rubia característica), y los brillantes músicos Sean Kinney en batería y Mike Inez en bajo.

La pasión musical no acababa: canciones tatuadas bajo la piel de cada uno de nosotros, intercaladas con nuevo material, seguían fluyendo en esta noche de lunes: “We Die Young” (“We Die Young EP”, 1990), “Stone” (“The Devil Put Dinosaurs Here”, 2013), “No Excuses” (“Jar Of Flies” EP, 1994), “It Ain’t Like That” (“We Die Young” EP / “Facelift” LP, 1990). Los coros del público en cada canción se sentían como parte natural de cada una de ellas, mientras en el escenario los músicos seguían entregando cada milímetro de su ser en cada nota, acompañados de pantallas gigantes que mostraban diversas imágenes, relacionadas a la canción que estuviesen interpretando.

Jerry Cantrell se tomó un momento para presentar a la banda en inglés, recordó lo bien que lo pasaron hace un par de años acá, expresando lo genial de poder volver tan pronto. Mientras tanto se producía un cambio de guitarras (uno de tantos), y comenzó a sonar la melancólica “Nutshell” (“Jar of Flies” EP, 1994), dejándonos los pelos de punta. Todo esto sólo para seguir con “Junkhead” (“Dirt”, 1992), una declaración de Layne Staley y lo que significa lidiar con una adicción, junto a su inseparable compañero Jerry Cantrell en la composición musical. A pesar de que Layne ya no está en este plano existencial desde 2002, se podía sentir su presencia más viva que nunca.

Quedó más que demostrado con lo que vendría a continuación, una canción que fue una gran sorpresa, y que terminó por dejar nuestras almas divididas entre este y el otro mundo: la intensa e impresionante “Love, Hate, Love” (“Facelift”, 1990), una canción desgarradora, escrita por Layne, y que, a pesar de lo mucho que lo extrañamos, y quisiéramos tenerlo aún junto a nosotros; fue interpretada de manera impecable y con profundo sentimiento, con todo el respeto que merece, lo cual nos demuestra una vez más que, William DuVall NO es Layne Stayley, pero es sin duda un gran aporte a Alice In Chains.

Este fue el momento más alto de todo el concierto. Era cosa de cerrar los ojos y luego de un pequeño receso, para volver un poco a la realidad, llegó el encore, con más infaltables: “Down In a Hole”, “Would?” y “Rooster” (las 3 de “Dirt”, 1992).

Todos los temas coreados completamente por los 15.000 asistentes. Sintiendo aún escalofríos, la banda empezaba a despedirse, lanzando una lluvia de uñetas, y recibiendo desde el público una bandera chilena, para fotografiarse junto a ella como registro personal y luego seguir con las despedidas hasta que, finalmente, los cuatro salieron del escenario tras alrededor de una hora y 40 minutos de show.

Como puntos negativos, algunos problemas de sonido se hicieron notar, en especial el micrófono a muy bajo volumen de Jerry Cantrell al inicio del espectáculo, y un par de acoples. También es importante mencionar el tema de la “Cancha VIP”. El sector estaba ocupado con apenas un poco más de la mitad de su capacidad, mientras en cancha general, estaban por reventar, y con una energía 1000 veces mayor. También en el resto de las ubicaciones, llenas hasta arriba. Esto nos deja una no muy buena impresión frente a la banda, y por supuesto, nos demuestra que los verdaderos fans, en estos casos, no son los que están en la reja junto al escenario.

Un espectáculo fantástico para todo seguidor de Alice In Chains. Lamentablemente en Chile, nunca tuvimos la oportunidad de recibirlos con su formación original, pero lo que Cantrell y Cia. nos ofrecieron a más de 15 años de su formación y tras los fallecimientos de sus vocalista y bajista originales, sigue siendo Alice In Chains, aquellos con los que crecimos y nos sentimos identificados. Mucho nos ha costado aceptar el hecho de que la banda siga bajo el mismo nombre, sin Layne Staley, pero los 2 shows que hemos podido apreciar en Chile, nos demuestran que, sin ser lo mismo, este Alice In Chains diferente mantiene su esencia original y los 2 álbumes nuevos nos confirman que la banda tiene aún mucho que entregarnos.

Be first to comment