Blur en Chile: Una deuda cumplida

Con unos 15 minutos de retraso, los británicos de Blur finalmente aparecen en el escenario y lo primero que notamos es que su vocalista, Damon Albarn, lleva un cartel en la mano, en la cual aparece la foto de un hombre, y abajo la leyenda “Libertad Para Los Defensores Del Ártico – www.greenpeace.cl”. El hombre de la foto es Frank Heweston, amigo del músico y miembro de Greenpeace, detenido en Rusia, según nos cuenta Damon, y nos pide que juntos pidamos por la libertad para los defensores del ártico (detenidos por manifestarse pacíficamente en contra de las exploraciones petroleras en el ártico).

Por Daniela Lobos Pérez

Tras cumplir con el requerimiento, la multitud enloquece con el clásico del brit-pop, “Girls & Boys” (“Parklife”, 1994), cantada por todos, a pesar de su complicado coro. La travesía en el tiempo continuaría con “Popscene” (single de 1992) y “There’s No Other Way” (de su primer álbum “Leisure”, 1991), canciones fundamentales para cualquier fan de los inicios de la banda. “Beetlebum” (“Blur”, 1997), “Out Of Time” (“Think Thank”, 2003), “Trimm Trabb” y “Caramel” (ambas de “13”, 1999), nos adelantan en el tiempo, paseándonos en los diversos estados por los cuales la banda a pasado. Porque no importa que Blur haya inventado la etiqueta “Brit-Pop”, su sonido no es posible de encasillar. Los cuatro ingleses no se han detenido al momento de reinventarse, de explorar, con los sonidos más pop, más electrónicos, más rockeros, o más punk. Y es precisamente eso lo que los diferencia de la larga lista de bandas que ya no recordamos, que eran parte de aquella “escena” musical, y la razón por la cual son en sí una banda de suma relevancia, con más de 2 décadas de trayectoria (separación incluida), 7 álbums de estudio y más de 30 singles.

La audiencia volvería al territorio conocido, de la mano del guitarrista Graham Coxon, quien se hace cargo de la voz principal en “Coffe & TV” (“13”, 1999), con Damon a cargo de la guitarra acústica, jugueteando con el bajista Alex James. “Tender” (también de “13”), siguió con la fanaticada emocionada, lo mismo hizo “To The End” (“Parklife”, 1994).

La popular “Country House” (“The Great Escape”, 1995), hizo delirar a aquellos fans afortunados que pagaron la costosa entrada de cancha “vip”, quienes quedaron más que retribuidos cuando el también líder del proyecto “Gorillaz” bajó del escenario, y firmemente afirmado por guardias, se acercó a los admiradores de las primeras filas, cantando, recibiendo unos anteojos de sol rojos, una bandera chilena, prestándole el micrófono a un tipo que hablaba algo ininteligible, mientras todo el estadio coreaba la canción, para luego subirse nuevamente, demostrando que la interacción con su público (sobre todo con uno tan fiel, que ha esperado décadas), es imprescindible. Queda, sin embargo, la lamentable sensación de que la banda se lleva la impresión de un público histérico, como aquel del cual querían escapar en plena época del boom brit-pop, como comentan en el documental “No Distance Left To Run” (de los directores Dylan Southern y Will Lovelace): aquellas adolescentes de las primeras filas, que más que a disfrutar del concierto, van a chillar. O como decían los Beatles “a sacudir sus joyas”. Porque el espacio vacío en la llamada cancha “vip” se notaba, y mucho. Pero a las productoras no les importa la impresión del público chileno que se lleve la banda, ni tampoco que una entrada cueste casi el sueldo mínimo. Y en estos tiempos, en que hay tantos artistas presentándose en nuestro país, no es tan fácil poder pagarse los tickets para todos los conciertos. Ojalá las productoras pensaran en eso.

Esta reflexión, sin embargo, es posterior, ya que en el momento, era todo diversión, sobre todo junto a la presencia del actor inglés Phil Daniels (conocido principalmente por su rol en la película inspirada en el musical de The Who “Quadrophenia”) en el escenario, durante la interpretación de “Parklife” (“Parklife”, 1994), interviniendo tal como en el video clip, esta vez sosteniendo una bandera chilena, mientras Damon Albarn correteaba por todo el escenario. Del mismo álbum, seguiría “End Of The Century”, destacándose el apoyo de los músicos a cargo de los bronces, y las coristas, que apoyaron durante todo el concierto, para finalizar con “This Is A Low”.

La espera sería breve, y el “encore” comenzaría con “Under The Westway”, single del 2012, escrita especialmente para la clausura de los Juegos Olímpicos de ese año. “For Tomorrow” (”Modern Life Is Rubbish”, 1993) seguiría para deleitarnos, acompañada de los magníficos bronces, con Damon Albarn pidiendo palmas, y presentando a sus músicos y coristas acompañantes. Se acercaba el final de esta emocionante y nostálgica noche, “The Universal” (“The Great Scape”, 1995) totalmente magistral, y el cierre se hacía notar con la batería de Dave Rowntree, preparándonos para “Song 2” (“Blur”, 1997), que con sus poco más de 2 minutos de duración, nos dejó completamente encendidos, a pesar del “Buenas noches” de parte del cantante, y la despedida de la banda.

Sin lugar a dudas, Blur saldó la deuda con Chile. A pesar de que los fans extrañaron el hit “Charmless Man” (“The Great Escape”, 1995) y “No Distance Left To Run” (“13”, 1999), canción que probablemente no tocan en vivo, ya que el mismo Damon Albarn ha declarado que le es muy doloroso cantarla, por los recuerdos que le trae del quiebre de su relación de 8 años con la ex-líder del grupo Elastica, Justine Frischmann). Este concierto, a pesar de los años de espera, estuvo lleno de energía, emoción, interacción con el público, juego, seriedad, y canciones que nos han acompañado durante ya 20 años. Un espectáculo sin duda imperdible.

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