Kill your darlings (2013)

“Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo, hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna, que pobres y harapientos y ojerosos y drogados…”. Así Allen Ginsberg parte su más célebre poema Aullido, así parte la mejor introducción posible a la Generación Beat.

Por Cristian Castro A.

Nacida en el seno de la Universidad de Columbia en la década de 1950, esta generación conformó un movimiento literario disconforme con todo, de lenguas de ácida denuncia, de vidas dedicadas a la transgresión de la norma y a la protesta contra el establecimiento de la moral, de donde salieron figuras como Allen Ginsberg, Jack Kerouac, William Burroughs, Neal Cassady y Carl Solomon.

Kill your darlings (Sony Classics, 2013) es escrita y dirigida por John Krokidas, y tiene como protagonista a Allen Ginsberg interpretado por Daniel Radcliffe. Narra su llegada a la Universidad de Columbia, y su acercamiento a Lucien Carr (Dane DeHaan) quién lo introduce a la bohemia y la vida nocturna neoyorkina. En esos andares entra en contacto con William Burroughs (Ben Foster) y David Kammerer (Michael C. Hall) quien parece tener una fascinación obsesiva por Lucien, marcando el inicio de la vida y de las influencias del poeta. Cansados de las normas estrictas y convenciones literarias en la Universidad, Ginsberg y Carr unen su inspiración transgesora y su gusto común por la poesía hacía las creación de las primeras obras de Ginsberg. La figura de Jack Kerouac (Jack Huston) es quien se muestra como inspiración a la obra y escritura de Ginsberg, lo que desencadena un espiral de relaciones de amistad y de pasión libertina que posteriormente sentará el ambiente de quienes luego se escudaron bajo el concepto Beat. Sólo el hallazgo del cuerpo acuchillado de David rompe el auge de los personajes. Con Lucien en la cárcel por el asesinato de David, Ginsberg se encontrará en una disyuntiva entre mentirse a sí mismo y al tribunal, o escribir sobre la verdad y condenar a su amigo.

Para los que han leído a Ginsberg, a Burroughs y a Kerouac este es un filme obligado, donde las expectativas son altas y el público exigente. Dado que éste es el filme debut de Krokidas, no queda más que esperar para hacernos de juicio propio sobre su trabajo y fotografía, y honestamente para ser observadores de las relaciones tormentosas, de la homosexualidad en tiempos de conservadurismo y de los excesos en tiempos de guerra que predominaron en aquella generación virtuosa, herederos postmodernos de poetas malditos como Rimbaud, Baudelaire y Verlaine.

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