Entrevista Roy Valentín: Caos de ruido y diversión (Parte I)

Roy Valentín, es el proyecto de Il Gimón (Boom Boom Clan, Elain) un músico que lleva años participando de la escena indie venezolana, en donde su propuesta ha permanecido fiel a sus convicciones con melodías honestas de rock, garage y toques punk.

Por María de la Paz Roccolano
Fotos por Yositomofoto

El nombre Roy Valentín lo ideó su abuelo para su hijo menor si era varón, y Joy Valentina si era mujer, cuando nació su tía, el nombre quedó en el aire, sin usarse, pero siempre le gustó escuchar esa anécdota y pensó que sería un buen apodo para su proyecto porque le incomodaba la idea de usar su propio nombre.

royvalentinSu infancia fue normal, sus papás se divorciaron cuando estaba muy pequeño y creció en casa de su abuela junto a su mamá, una tía y una prima. “Recuerdo mucho las arepas dulces de mi abuela, pasar horas infinitas viendo televisión, y jugaba con muñequitos”, señala. Las vacaciones escolares las pasaba con su papá en el campo, en los llanos al oriente de Venezuela, se bañaba en ríos, andaba a caballo y comía cosas que no eran usuales en la ciudad.

Cuando pequeño quería ser panadero, debido a que asociaba la profesión con generar bienestar a otros haciendo algo con las manos tan sabroso como es el pan. “Los que trabajaban en la panadería cerca de casa de mi abuela parecían ser hombres muy amables y felices”. Otra opción que pensó en ser, era astronauta o biólogo marino.

La idea de hacer música nació a eso de los 11 años, cuando le regalaron un teclado Casio colorido. Tenía unos vecinos que eran músicos y con ellos desarrolló mínimas nociones, aprendiendo a ubicar las notas en el teclado y sacar algunas melodías básicas (como el tema de Power Rangers). Fue a finales del año 99 (cuando tenía 15 años) que le ofrecieron clases en el colegio y con una guitarra de su padrastro, comenzó a interesarse mucho en ese instrumento. Un año después recibió por parte de su abuela, su primera guitarra eléctrica.

A los 15 años, sus gustos distaban mucho de lo que podía tener la gente de esa edad, sus bandas favoritas eran Queen y Soda Stereo, y estaba obsesionado con The Wall de Pink Floyd, además de escuchar Led Zeppelin, Mecano, Nirvana y U2. En el colegio conoció a un chico que le presentó a dos bandas que en cierto modo conocía pero que no sabía nada de ellos más allá de una canción de cada una, 311 y Blink 182. Gracias a él, se integró en el punk de los 90s y toda esa escena en donde se encontraba Incubus y The Urge. Luego su tío al verlo interesado en punk, le presentó Ramones y The Clash.

En el 2004 se integró a Boom Boom Clan, conocía al creador del proyecto desde hacía un par de años y este le pidió ayuda en el proyecto que estaba desarrollando. La premisa era que no iba a tocar guitarra, sino bajo y teclado, eso lo ayudó a desarrollar algo de ritmo, tocar líneas de bajo muy trip hoperas, y melodías sencillas de teclado. Poco a poco, fue agarrando la guitarra y llegó un punto que en la banda todos tocaban todos los instrumentos: guitarras, bajos, melódicas, acordeón, teclado, programación y percusión menor. Experimentaron con muchas cosas y fueron muy pesados con su actitud al grabar y presentarse en vivo, al querer tener a su disposición todo un sinfín de posibilidades sonoras, usualmente en recintos que no se prestaban para su estilo. “Supongo que poco a poco las diferencias en los puntos de vista terminaron por desunirnos”, en la mitad de todo esto, ocurrió Elaine (el trío punk-rock),  un espacio donde pudo explorar y explotar muchas ideas como guitarrista, en un contexto divertido y caótico. “No sé si fue porque mi input mayor fue con Elaine, pero siento que era más interesante la propuesta que la de Boom Boom Clan, a veces sentía que todas las canciones de Boom eran muy parecidas, predecibles y no salían de una fórmula, más allá de explorar diversos estilos dentro de la electrónica y el post rock”. También tocó con un músico venezolano llamado Ulises Hadjis y fue partícipe en rotar instrumentos pero con un enfoque más pop.

Con Boom Boom Clan tuvo su primer show fuera de Caracas, con Elaine tocó en shows divertidos donde lanzaban confetti al público, con Ulises Hadjis tuvo presentaciones increíbles junto a artistas internacionales de renombre, y junto a Jóvenes y Sexys estuvo por primera vez en un escenario en otro país junto a bandas que le encantaban. “Compartí un par de veces con un músico español que se llama Xoel López y fue una bonita experiencia. He tocado en salones de fiesta, en bares horribles, en teatros hermosos y en escenarios internacionales. He conocido gente invaluable y tengo muchos amigos que de algún u otro modo están relacionados con la música”.

royvalentin2La primera vez que la banda Elaine tocó en otra ciudad, “tocamos en un bar muy horrible pero fue divertido dar un show para muchos amigos y conocidos. Ese día lanzamos al público confetti, caramelos, CDs, botellas de agua, baquetas, se rompió el cuero del bombo hacia el final del show y todo se volvió un caos de ruido y diversión. No sé si eso cuenta como un show loco, pero sin duda es inolvidable”.

Y si hablamos de influencias, Il tiene una larguísima lista y siempre trata de nutrirse de muchas cosas. “Creo que eso me hace ‘diferente’, no me limito a la hora de componer y que todo vaya dentro de un mismo paquete, y sí, todo es rock y todo es ruidoso pero no creo que todo suene igual. Me he tomado la tarea de hacer canciones que tengan algún elemento interesante, me gusta escuchar que la gente me asocie con algo que ni me haya pasado por la cabeza al componer o que ni siquiera sea de mis influencias, como una vez que me dijeron que sonaba a Nada Surf”.

(Continúa)

 

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