Reseña: Beck – Morning Phase (Capitol Records, 2014)

Beck Hansen vuelve a dar un giro. Nuevamente parecen quedar atrás la psicodelia y el rock bullicioso e histriónico, para dar bienvenida a otra apertura a la intimidad.

Por Cristian Castro

De hecho, puede ser fácil interpretar a Morning Phase (2014) como un álbum que busca replicar las notas encontradas en Mutations (1998) y Sea Change (2002), un paso seguro hacia una dirección ya recorrida quizás. Si bien es cierto que en este trabajo Beck intenta retomar aquella senda, esta no es excusa para despreciar a priori el contenido advertido por el single Blue Moon.

Pero… ¿Qué es lo que nos gusta tanto de Beck si ya no hace esas canciones pegajosas y guitarreras como E-Pro y Loser? La respuesta es una sola: Su habilidad para plasmar sin pudor en notas musicales y letras, aquella vulnerabilidad que a menudo intentamos esconder a toda costa con tal de parecer duros ante los demás. Y ése es el valor que podemos hallar en Morning Phase (2014), un trabajo que si bien no logra superar al excelente Sea Change (2002), si nos provee de una batería de canciones cuya honestidad no hace más que sumar seguidores a cada escucha. Y es que a todos nos gusta sentir empatía con el artista que escuchamos, mejor aún si representa pasajes que nosotros mismos muchas veces queremos dejar en silencio.

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