Manual de supervivencia para Lollapalooza Chile 2015

A lo largo de los años, los fanáticos de los eventos musicales masivos hemos logrado detectar cómo sobrevivir a recitales y no morir en el intento. Por ello, Rocanrol reunió una serie de consejos para enfrentar la larga jornada de música en Lollapalooza Chile, para así hacer de su experiencia una gran velada.

Por Equipo Rocanrol

1. No ser “carne de cañón”. Para qué hacer la fila dos días antes del recital, tirados a un costado de la vereda, con improvisadas carpas. Se trata de un megafestival y la idea es disfrutar de las bandas. Además, el que llega muy temprano termina destruido a mitad del evento. Esperar 8 horas parado, sin agua, resistiendo los embates del día y de la noche, con frío o calor, puede ocasionar una baja de presión; en consecuencia, perderse el festival. Si asistirás los dos días, con mayor razón tendrás que guardar energía.

2. Armar el line up. Elabora el wishlist e imprímelo. Elegir bien el cartel de bandas que se quiere escuchar es determinante porque después no habrá arrepentimiento que valga. Trata de apostar por la que más te gusta. Recuerda que son muchos escenarios, si decides ver media hora de una banda y media hora de otra, correrás el riesgo de no ver a ninguna.

3. Llevar ropa adecuada. Prefiera prendas de colores claros –ojalá de algodón- que absorban mejor los rayos solares. Ata bien los cordones de las zapatillas y mételos dentro para que no se suelten y luego no sean pisados por 3 ó 4 personas a la vez. Incluso puedes llegar a caerte en pleno fulgor de saltos a tu alrededor. No lleves muchas cosas que después tengas que sacarte porque parecerás equeco y puedes perderlas. Asegúrate de tener una prenda abrigada para la noche, no lleves collares, y lo principal: NO vayas con hawaianas, mucho menos con tacos (es un parque).

4. Tomar un desayuno contundente.  Si decides asistir a la jornada completa y no cuentas con el dinero suficiente para el ítem comida, opta por desayunar en casa, como si se tratara de un almuerzo. Procura consumir alimentos bajos en carbohidratos porque éstos pueden causar somnolencia. A pesar de que los organizadores aseguran que ofrecerán una amplia gama de comestibles, si lo haces en casa, ahorrarás unas buenas lucas.

5. No llevar cosas que puedan ser requisadas. La producción ya ha dicho que no permitirá el ingreso de cámaras profesionales o semi profesionales -sean fotográficas o de video-, comida ni refrescos. De hacer caso omiso, tendrás que tomar 2 litros de bebida y comer tres panes en 5 minutos en la entrada del recinto. Como en cualquier otro recital, no dejarán entrar cuchillos, alcohol, elementos punzantes y otras ilegalidades lógicas. Lo que sí puedes ingresar es un paquete de calugas o pastillas de menta, al menos. Esto último es primordial, de cara a una descompensación por falta de azúcar.

6. No tomar tanto líquido. Estar hidratado es importante pero sólo ingiere cantidades necesarias. En los recitales venden el vaso de bebida más caro del mundo. Además, la cola del baño siempre va a estar llena y el olor es una mezcla de evacuación humana con desinfectante. Si te demoras, te tocan la puerta y si tienes mala suerte, te puedes topar con algún rastro de borracho que no logró achuntarle. Si eres mujer, el drama se intensifica.

7. Definir la mejor ubicación. Lo adecuado es acomodarse por los costados izquierdo o derecho -la mayoría se estaciona en el centro-. Lo mejor de esta ubicación es que las avalanchas no son tan comunes y la vista es buena. Adicionalmente, la salida es mucho más expedita ante una emergencia o en caso de que quieras hacer la travesía para ver a un artista en otro escenario. Aparte, si hay pantallas se puede ver por ahí también. No obstante, si privilegias el sonido por sobre lo visual, la mejor ubicación siempre será cercana a la consola.

8. Para llegar adelante necesitas: ganas, determinación, piernas, hombros y detectar a los débiles. Si estás en el Vip y quieres aproximarte a la reja cuando suba el artista de tus sueños, haz un catastro de los endebles e intimídalos (o sóplalos). Si eres muy bajo, es posible que una vez logrado el objetivo te encuentres con que el escenario es muy alto y verás apenas el torso de los músicos, ojo, aunque nadie te quita el decir “¡llegué adelante!”, y mostrar la marca de la barra como trofeo de guerra.

       8.1.: Huye de: las personas de más 1.80 metros de alto, de los bajitos que siempre te van a mirar con cara de que le cedas el puesto, los jugosos, lo que creen que están en un campo de batalla, los sin poleras, los melenudos, los que fuman al lado, ya que no podrás disfrutar pensando en ese futuro agujero en la ropa. Y no olvidar a los que están muy pasados porque pueden vomitarte encima (experiencia real).

9. Elegir con pinzas a tu acompañante. Nunca vayas a un recital con un mamasán que no sea tan fanático de la música como tú, aunque sea tu pareja. Estará quejándose durante toda la jornada por pisotones, porque no ve, tiene calor o frío, entre una retahíla infinita de lamentos. Si no tienes opción de sacarte de encima al elemento distractor y quejumbroso, déjalo en el stage del Kidzapalooza o en el área de descanso.

10. Respetar las bandas que no te gustan. Cabe la posibilidad que por esperar a la banda de tus sueños te toque alguna que, a tu juicio, puede ser malísima y habrá que mamársela. Pero tal vez tengas la fortuna de encontrar un gran descubrimiento. Si no ocurre, descuida, el sufrimiento será de una hora o dos, máximo. Invierte ese tiempo en alimentarte, pasear o hacer vida social.

11. Establecer un punto de encuentro. Si asistes con un grupo de amigos, es muy probable que terminen dispersos por la marea de almas y el hecho de que cada cual tendrá armado un line up distinto. Súmale el colapso de la telefonía móvil. Por tales motivos, es de vital importancia que establezcas un lugar específico donde encontrarse una vez finalizado el recital.

12. Usar locomoción pública. Deja el auto en casa. Además de un tema ecológico, evítate tacos al salir del estacionamiento. Usa el metro es lo mejor.

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