Música de películas o el soundtrack de nuestras vidas

bowie starman

Muchas veces la música toma un rol protagónico en las películas, en especial donde el trasfondo o excusa es justamente las canciones, sin embargo, otras veces aparece con una intención secreta y nos mueve o acentúa instancia, sentimientos y emociones.

Por Cristhian Plaza

Hace poco salió la canción promocional de la película Suicide Squad a cargo de Twenty One Pilots, el tema es súper oreja, muy bien pensado y el videoclip funciona perfecto como una suerte de trailer de la película, una perfecta comunión que te invita a correr al cine a verla, y eso me hace pensar cuándo fue la última vez que enganché con una canción promocional de una película y haciendo memoria creo que fue con Sum 41 y la canción de Spiderman. Esto de hacer que las bandas hagan melodías especiales para las películas no es algo extraordinario, no es algo especial, si no más bien común, pero no siempre funciona, no siempre se forma esa sinergia que permite que exista una potencia entre ambos participantes.

Pero así, como existen temas especialmente construidos para las películas, hay otras que parece que nacieron para ser puestas en escenas claves sin necesariamente haber sido de esa forma, son esos temas que las películas regalan, son piezas claves que rescatan desde el olvido o que son expuestas en el colectivo popular, son presentes que sin esperarlo marcan y pasan por sobre el film.

Evidentemente no habría sido lo mismo la escena de Quicksilver en X-Men: Days Of Future Past si no es por la melodía de Time in a Bottle de Jim Croce. Debo admitir que pasé toda la semana escuchándola al menos un par de veces al día, no podía creer que semejante canción había pasado desapercibido ante mi toda la vida, la necesitaba tener y una película de superheroes me la regaló, no la estaba buscando pero la había encontrado, no me pasó con Sweet Dream que se usa con el mismo personaje en la siguiente película, pero igual la escuché mucho esa semana.

Es extraño como esas canciones son presentes, pasan por sobre la película y finalmente es lo que queda, lo mismo me ocurrió con The Secret Life Of Walter Mitty, yo esperaba ver a Zoolander, a Stiller siendo Stiller, en lo más odiable y ojala rápido del humor básico Americano, pero no, todo lo contrario, fue un golpe en la jeta, directo, no lo esperé, es una muy buena película, pero que tiene un quiebre que la convierte en un film bueno, que la hace subir un peldaño extra y la eleva de regular a buena, un momento, en que el héroe pasa a ser nuestro héroe y empatizamos con él y eso no ocurre así porque si. No, esto es solo gracias a Bowie y su Space Oddity puesta magistralmente en medio de la película, sin asco, sin ocultarla, si no todo lo contrario, evidenciando que el tema es lo importante de ese momento, Bowie había construido un tema para un personaje casi 45 años antes, no se conocían, no sabían que existían mucho menos nosotros, pero todo explotó en la pantalla gigante el día que la vi.

Como olvidar a Lou Reed con Perfect Day y la hermosa escena en Trainspotting, no puedo imaginar un tema más bello que ese y la utilización fue simplemente extraordinaria, si bien la banda sonora tenía un montón de hits, ese regalo fue lo que más me movió ese día, la sensación de que todo se va a la mierda, que todo se acaba, que es tan grande y uno es superado por las cosas, se hunde, simplemente perfecto.

Pixies, Where Is My Mind y The Fight Club transformaron la idea de esquizofrenia y lo llevaron un paso más allá, o mejor dicho, un paso más acá, uno más adentro, uno hacia el abismo interior, de sentirnos solos, de sentir que necesitamos a alguien más y lo plasmaron en una canción, lo expusieron 10 años antes que Pitt y Norton nos mostraran la porquería de sociedad que nos rodea, que idolatramos y el modelo que intentamos copia. Ilusos, nos lo arrojaron a la cara y nosotros lo gozamos, aplaudimos y encontramos una excelente película, nunca entendimos de qué se trataba realmente, no era de ellos, no era de era de volverse locos, era sobre nosotros, los Pixies lo cantaron, nosotros lo vimos y nos quedamos con eso y así es como funciona una perfecta complicidad.

Son temas, canciones que no pasan a ser completas OST que queremos guardar entre nuestros álbumes, no quieren ser como Pulp Fiction o Los Guardianes de la Galaxia que son tremendos disco, no, son algo más, parafraseando a Reed, Perfectos momentos.

¿Y tu, cuales han sido tus momentos perfectos en el cine?

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