“Death Note” de Netflix: Una adaptación fallida con sorpresas inesperadas

Este Viernes 25 de Agosto se estrenó la producción de Netflix inspirada en el exitoso manga Japonés “Death Note”. La película, actualmente disponible sólo por el servicio de streaming, es una adaptación más bien libre de la historia original, escrita por Ôba Tsugumi e ilustrada por Obata Takeshi, que comenzó a publicarse  exitosamente en la revista semanal japonesa “Shônen Jump” entre 2003 y 2006, para posteriormente recibir una aclamada adaptación al anime en 2006 a cargo de estudios Madhouse. El éxito que obtuvo no sólo en Japón sino a nivel mundial, no se hizo esperar, con traducciones del manga a varios idiomas y doblajes del anime. En Japón, desde 2006, existen 4 versiones cinematográficas de lo que ya es toda una saga en el país nipón, además de un “dorama” (algo así como una teleserie), una mini serie y hasta una obra teatral.

Por Daniela Lobos Pérez

¿De qué trata todo este fenómeno? Yagami Light, un joven de 17 años, estudiante modelo en su último año de colegio, primer lugar nacional en los ensayos del equivalente a nuestra PSU, hijo y hermano modelo, mejor alumno de su pre-universitario al que asiste después de clases, educado, brillante e hijo de un jefe de policía, un día encuentra un extraño cuaderno en el patio de su colegio que lleva incrustado el nombre “Death Note”. Light rápidamente considera este “cuaderno de muerte” como una broma muy producida y tras leer las instrucciones en su interior, no puede abandonar la idea de probarlo, pero con alguien que lo merezca, en caso de que sea real. “El humano cuyo nombre sea escrito en este cuaderno, morirá”, es la primera regla.

La historia incluye thriller psicológico, elementos sobrenaturales y el principal eje es la lucha mental entre dos jóvenes genios: Light, que comienza a eliminar en masa a los criminales del mundo y un misterioso detective independiente conocido bajo el pseudónimo de “L”, quien tiene un amplio currículum y está ayudando a un equipo de la policía japonesa a cazar a este “justiciero fuera de la justicia”, apodado por el público como “Kira” (pronunciación Japonesa de “Killer)”. Otro personaje esencial es Ryuk, un Shinigami (Dios de la Muerte) adicto a las manzanas, quien es el dueño original de la Death Note y que debe acompañar a Light hasta que este muera o llene el cuaderno.

“Death Note” de Netflix, dirigida por Adam Wingard (“You’re Next”, “Blair Witch 2016”), está ambientada en la época actual, en una secundaria de la ciudad de Seattle. Light Yagami ahora es Light Turner (Nat Wolff) y en vez de ser un chico modelo con una familia perfecta y una inteligencia claramente superior, es algo así como un “nerd” no respetado por sus pares, un joven que ha perdido recientemente a su madre en un trágico accidente automovilístico, con un look desgarbado y que tiende a meterse en problemas con la autoridad escolar. Turner encuentra la Death Note en un patio de su secundaria, un viejo cuaderno que ya tiene bastantes páginas escritas. En muy poco tiempo ya tenemos la primera interacción entre Turner y Ryuk, la que marca una gran diferencia con los personajes en quienes están basados, siendo Ryuk mucho más que un observador y Turner más bien un elemento que un individuo de convicciones. Este encuentro se siente bastante forzado por parte de los realizadores.

Existe un personaje femenino en la original “Death Note”, una “idol” (algo así como una ex chica “Rojo”) llamada Amane Misa, quien tiene su propia historia que la relaciona con los Shinigami y la Death Note y eventualmente se encuentra con Yagami y se enamora de él. La producción de Netflix no tiene una Misa, en cambio tiene una porrista que fuma y disfruta del gore llamada Mia Sutton (Margaret Qualley), a quien por razones desconocidas (probablemente hormonales), Turner trata de impresionar intentando demostrarle sus “poderes” y esta a su vez se enamora del poder que entrega la Death Note. Este cambio me parece positivo pues nos entrega un personaje femenino fuerte, manipulativo y mucho más cercano al verdadero Light Yagami (aunque sin su inteligencia, claro).

Las formas de morir de las personas cuyos nombres son escritos en la Death Note de Netflix se alejan de los métodos usados por Yagami y se asemejan más a películas muy norteamericanas como “Final Destination”. Para los fans del manga y el anime, las reglas de este Cuaderno de Muerte también les llamarán la atención, pues difieren bastante con el original. Esto crea una nueva situación para el usuario del Death Note, inesperada para quienes estamos familiarizados con el material de origen, lo que lamentablemente no significa de por sí algo bueno. Otro elemento muy característico de las películas de “horror” para adolescentes norteamericanos son las relaciones de pareja alocadas y casi prohibidas. La inclusión de estos elementos en la trama no sorprende realmente, si tenemos en cuenta el público al que está orientada la película. Turner y Mia terminan siendo algo así como una versión suavizada, apta para las fans de “Twilight”, de Mickey y Marolly Knox.

El antagonista de “Kira” es el excéntrico investigador conocido por el pseudónimo “L”. En el material original, es tan secreto que nadie conoce su nombre, su voz ni mucho menos su cara. En esta versión, se pasea libremente por escenas del crimen sólo cubriendo parte de su rostro al estilo “encapuchado”. Representado por el actor de color Keith Stanfield, llama la atención que cambiaran la etnia del pálido “L” pero no incluyeran personajes principales de descendencia asiática, lo que causó gran critica del público y de los propios actores asiático-americanos, como cada vez que Hollywood adapta queridas y respetadas obras Japonesas a sus standars. En este caso el color de piel de “L” se hace irrelevante, pero sus diálogos en japonés con una pronunciación incapaz de disimular su nativo inglés parecen forzados e innecesarios. Sin embargo, el “L” de Netflix logra darle un nuevo aire al personaje manteniendo actitudes familiares, como su gusto por los dulces y una personalidad bastante inusual, que a pesar de varias actitudes que no encajan con el “L” que conocemos del manga/anime, es un personaje trabajado mucho mejor que la versión norteamericana de Light.

El padre de Light Turner, James Turner (Yagami Soichiro en el original), interpretado por el actor Shea Whigham, es también un policía y se le entrega el caso “Kira”. Como en la historia original, “L” lo contacta a través de Watari (Paul Nakauchi) y empiezan a investigar la teoría de “L” sobre quién es “Kira”.

Quienes no conocen la obra original pueden entregarse a este visionado sin prejuicios ni esperanzas, pero es claro que un fan se llevará decepciones con Light Turner e incluso con el fantástico personaje de Ryuk (con la voz de Willem Dafoe), quien también actúa muy distinto a lo que podríamos esperar.

Desafortunadamente, el director Adam Wingard y los guionistas Charley Parlapanides, Vlas Parlapanides y Jeremy Slater olvidaron que lo que hace la historia de Death Note tan atractiva es la firme y subjetiva visión de justicia que poseen tanto Light como “L” y la hábil guerra de intelectos que liberan, mientras que en el exterior mantienen las apariencias. Tristemente esta situación apenas está pincelada en “Death Note” de Netflix.

Si te gustan de las películas de acción, tortuoso romance adolescente y thriller sobrenatural, “Death Note” de Netflix puede ser una película que disfrutes. Si has oído sobre la obra original japonesa pero no estás familiarizado, es posible que esta película te sirva de introducción al inquietante mundo del verdadero Light Yagami y el Shinigami Ryuk, aunque sin duda recomiendo el anime por encima de esta versión. Si eres fan de Death Note, vela bajo tu propio riesgo.

Be first to comment