Christina Rosenvinge en Chile ( o volver a tener esperanza)

Demasiado tiempo que no iba a un concierto. Más que nada, porque a estas alturas del partido no tengo la misma paciencia que cuando tenía 20, iba en la universidad y la preocupación más grande era si iba o no a una clase.

Por Pili Arteaga
Foto Claudia Jaime

De verdad, tenía que existir un motivo fuerte para salir del trabajo, correr a casa, tomar un té y cambiar mi ropa formal por jeans y zapatillas.

Christina Rosenvinge vino a Chile y eso fue el detonante, lo que hizo que el jueves post laburo enfilara al Amanda.

Crecí escuchando música y cuando iba en el colegio y todo el país seguía programas como “Martes 13” (si entiendes el código, eres de los mi@s) apareció esta chica española cantando el disco pop del año. Pelo rubio, buenas letras y yo tuve que buscar quién era Lou Reed para cohesionar el chiste de “Tu por mi”.

No fui la única persona a la que marcó Christina. Mucha gente piensa que ella sólo hizo ese disco. Pero cuando eres algo TOC y melómana, investigas. Descubres discos y te das cuenta que más allá de la belleza biológica, hay intelecto con una buena dosis de ironía y sarcasmo.

Sin caer en la vulgaridad, sus letras a través de los años han ido de un inicio pop a indie art. Tal vez suene un poco a mezcolanza de estilos, pero una de las características de su trabajo es la innovacion, el adaptarse a los tiempos y no quedar en el pasado, nena.

Cuál adolescente nacida el año 1980 ( no tengo 15, aunque me causa gracia decir 25) llegué al local y me acredité.

El chico que teloneaba fue una grata sorpresa. Facebook es mi copiloto y me ayudó a enviarle un par de fotos amateuristicas tomadas con mi móvil.

Con una colega/amiga vimos el concierto en el VIP. Gracias Sol, por favor concedido!

Llega Christina, la del corazón roto en pedacitos. Pantalones negros, una blusa blanca y una chaquetilla. Canta. Es amada. Un chico cerca grita “Te amo!” cuando su novia no le ve. ” Yo también te amo, guapo” responde Christina. El chico se derrite en su puesto.

Ella mezcla canciones de sus discos. Algunos clásicos (“Mil pedazos” “Tu por mi”) algo del “Tu labio superior”(“Jorge y yo” “Canción del Eco”, por supuesto) y un par de cosas de su último disco publicado (“La muy puta” “Alguien tendrá la culpa”) y un par de cositas que van a ser públicas en su próximo disco.

Lo sorprendente en esta era de digitalización y mp3 es encontrar a una cantante y compositora que cante en forma adecuada. Que no todo sea arreglos ni máscaras, ni programas de edición. No estoy en contra de eso, pero redescubrir que una canción suena en vivo igual – o mejor- en la vida real, es algo que devuelve la esperanza.

Me sorprendió. Jugando con su banda, mezclando instrumentos y demostrando a cada segmento que se toma su trabajo muy en serio, fue una revelación verla en directo.

Hay días y semanas difíciles. Pero cuando te tomas una pequeña pausa, dejas los tacos y te.pones jeans para.volver a sentir la energía de la música, vuelves a ser otra. Sé que es un cliché, pero estar ahí, con esa energía alrededor, es maravilloso.

 

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