El Ernesto estaba chato de correr con la cámara, pensaba en aquellos días donde podía repetir la toma una y otra vez si algún actor cometía un error o cuando alguien del equipo técnico tenía que hacer un personaje por falta de presupuesto y decía: “cualquier fodma de pago” en vez de “cualquier forma de pago”.
Por: Alonso Alvarado
Hace 10 años que la enfermedad había llegado a la ciudad y todo lo que él amaba y conocía estaba muerto o se habían transformado en comedores de carne, algo impensable debido a que siempre fue vegetariano.
Los zombies corrían a toda velocidad, no eran esas criaturas lentas y tontas que se mostraban en las películas, eran veloces, astutos y cazaban en grupo como las leonas hasta no dejar ni los huesos, a veces se les podía ver como pasaban sus lenguas putrefactas sobre la sangre derramada de sus victimas y en el invierno de Santiago era como si se tomaran un cafecito humeante y caliente.
Recordaba con nostalgia la cantidad de personas que podían ver sus películas y documentales y que él nunca llegaría a conocer, personas anónimas con vidas atareadas que en algún momento pararían su velocidad para sentarse frente a la pantalla y decir: “me gusta o lo odio”.
Ahora pronto caería la noche y en su loca carrera por tener la mejor toma, la mejor luz y sobretodo para salvar su vida, porque ni para ganar el oso de Berlín estaba dispuesto a que los zombis se quedaran con un trocito de su cuerpo. Veía a lo lejos la casa que había fortificado a través de los años, su santuario, su estudio, su hogar. Mientras corría con todo el equipo sobre sus hombros, rápidamente extrajo de su bolsillo un control remoto que abriría el portón pero una sombra de temor cruzó por su mente, ¿había cargado la batería? pensó y recordó que la noche anterior mientras arreglaba el equipo había dejaba todo dispuesto. Con tal de conseguir las últimas escenas de su documental estrella y que el mismo decía que sería el último gran intento de darles una patada en el culo a los zombies, no había duda alguna que había cargado las baterías pero como siempre podía haber un cortocircuito o alguna mala fortuna que lo saboteara, estaba intranquilo.
Al acercarse percibió esa sensación de que tenía que lograrlo, al entrar a su guarida le esperaban horas y horas de edición y de montaje de la música que había elegido con sumo cuidado, gastaría sus últimos recursos en aquel proyecto sólo para que quedara un registro para el futuro que demostrara que los zombies habían destruido el mundo y habían acabado con la belleza de la simpleza. Un registro que les permitiera ver que con su egoísmo de hambre matarían a todo ser vivo y que luego de eso estarían solos y sobre todo aburridos, que es aun peor que la muerte.
A través de los años se había alzado al mando un líder zombie que estaba en contra de que aún quedaran pensantes, el temor era que alguien en el futuro pudiese mostrar (en caso de que otra vez la tierra fuera poblada por gente sensata) como se habían comportado y los juzgaran a pena de muerte.
Nadie sabe como este zombie aún tenía recuerdos, algunos dicen que fue por todas las vacunas que tuvo que tomar cuando chico o que simplemente era un actor frustrado que quería destruir el último vestigio de una sociedad que no le dio la oportunidad de triunfar. Así que con gruñidos y mordiscos se impuso ante todos y formó un grupo para atrapar y matar a Ernesto, el último director de cine que había en la tierra, por supuesto que no lo convertiría en zombie porque como todo buen artista podría tener ideas y eso no le convenía.
El zombi líder ideo un plan para cazar a Ernesto, montó un pequeño espacio en un parque no muy transitado por los zombies, aún sentía un poco de vergüenza, como cuando estaba vivo y daba lo mejor de si y le decían: “te llamaremos”.
Puso una mesa y unos cuantos papeles, los zombies que pasaban por ahí se acercaban a mirar que pasaba, el astuto y pensante les decía en su idioma zombie que estaba haciendo una audición para hacer una obra de teatro llamada “guatita llena, corazón podrido”.
Así pasaron los días y formó un gran jaleo, consiguió un cine viejo, actores, tramoyistas, acomodadores y hasta un vendedor de flores para que se apostara fuera del cine. Repartió entradas y flyers, consiguió publicidad en la TV zombie, sólo faltaba hacer llegar la invitación al último director sobre la tierra, así que movió sus influencias y averiguó donde vivía, el mismo la dejaría la invitación en el buzón.
El día del estreno habían periodistas y asistentes zombies por doquier, todos estaban excitados por que sabían que la obra era un fracaso, sólo estaban ahí por que estaban seguros que les tocaría un trocito de carne para comer. El zombi líder no podía más de la angustia hasta que vio venir a Ernesto armado hasta los dientes, así que esperaría a que estuviera sentado y con todos sus sentidos en la obra, después de todo aunque fuera un obra de zombies seguía siendo teatro.
Se abrió el telón y ¡el horror, el horror! En vez de actores putrefactos y diálogos vacíos la pantalla vieja y raída proyectaba una macabra escena de canibalismo, de personas gritando y corriendo perseguidas por zombies con ojos vacíos, de la lucha por vivir y no morir sin sentido, de la muerte, la vida y del egoísmo zombie por querer comer todo sin saborear nada.
El líder zombie desesperado busca al culpable, lo encuentra y se miran fijamente, Ernesto tiene algo en sus ojos, algo que ya los zombies no tienen, una lágrima cae por su mejilla mientras levanta su mano, muestra la granada al público y tira el seguro. Bye Bye Zombies.
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excelente cuento, imagínense que con un terremoto casi se cae a pedazos Chile, con zombis seria al finnnnnnnnn jajajja me gusto mucho me hizo pensar en como sobreviviría yo allí aguantaria??
muy buenoooo ,el cuento eres muy talentoso,continua con historias de este tipo ,que es muy interesante asociar este mundo con conceptos de zombies
Me gusto esta frase ” la lucha por vivir y no morir sin sentido, de la muerte, la vida y del egoísmo zombie por querer comer todo sin saborear nada” creo que eso me muestra que esto del canibalismo antropofago no es solo un cuento…y de que es absolutamente revertible….o incurable.
jajajaj y con este ultimo me mato de risa xd
sobre todo con”guatita llena, corazon podrido* XD
asdasdasdasd! muy interesante que s elogre familiarizar conceptos con chile o cosas cotidianas muy bueno ^^