Acordes precisos y bien ejecutados del rockabilly y el psychobilly forman parte de los sonidos de The Sharks, uno de los grupos cultores del neo-rockabilly. Quienes logren apreciar la exactitud de “Ruff Stuff in Plastic” podrán reconocer que “los tiburones” siguen nadando y disfrutando de las aguas.
Por Paula Martínez M.
Con el ritmo característico y la velocidad exacta en el enlace de la guitarra, una batería y el slap del contrabajo “Ruff Stuff in Plastic” (1997) logra cautivar a quienes son amantes del rocka y el psycho, pues mantiene la esencia del primero con algunos toques del segundo. Tiene “ese que se yo” que te lleva a los 50’, pero manteniendo la solidez y fuerza de lo más actual del rock, sin sobrepasarse en ninguna de las tendencias.
The Sharks se forma a finales de 1970, en plena renovación del rock & roll en el Reino Unido. Nace como idea del guitarrista Alan Wilson, quien desde pequeño había sido un fanático de rockabilly. Aunque inicialmente la banda de Wilson tuvo más del estilo rockabilly de los 50’, la línea cambió cerca del 80’ cuando Whitehouse Steve agregó en su bajo un perfecto slap, y Hodge Hodges Paul, la dosis acertada en la ejecución de la batería. Dentro de dos semanas el trío no sólo había escrito y grabado su primer álbum, sino que también había firmado una nueva etiqueta al movimiento de la época: el neo-rockabilly.
“Ruff Stuff in Plastic” es un disco que ofrece una buena medida de rock & roll con una proporción de psycho y surf, sin extralimitarse en ninguno de sus aspectos. Contiene dos demos (Schizoid Man y Hooker) que sin duda son el alma del disco, un trabajo que reúne una variedad de temas que se han convertido en himnos de la escena y que aún en algunos países del mundo logran venderse en cantidades muy respetables, a pesar de haber transcurrido más de 10 años desde su lanzamiento original.
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Excelente me gustó mucho