1 comentario en «Entrevista a Difuntos Correa: Una banda construida por sueños»

  1. Justo ayer me acordé de esta banda, ignorando que seguían haciendo su música y me alegra mucho saber que todavía tienen cuerda para rato, pero después de terminar de leer no puedo evitar pensar entre lo que se hacía hace 12 años y lo qué se hace hoy en asuntos musicales. Ya sé que estoy viejo, pero aún no me llegan los achaques del tipo: “cuando yo era joven, todo era mejor” o “las bandas de hoy no son como las de antes”, lo que es cierto en todo caso, pero mi argumento no apela a un sentimiento senil. Partamos diciendo que ya no estamos en la época donde las bandas tenían mejor(real) apoyo para grabar y difundir su música, por eso se desvivían en fichar con una multinacional y salir en la tele para que la mamá se sintiera orgullosa de ellos aunque no estuviese ni ahí con los tarros de su hijo. Tener un productor musical era otra cosa y el cambio en la calidad del producto se notaba. Estos tipos son como orfebres aunque no se puede pulir algo que nunca brillará y por eso “éxito” y “calidad” no necesariamente van de la mano, sin embargo aún hay mucha gente qué lo cree así. La primera vez que escuché a los Difuntos Correa fue hace más de diez años. En ese tiempo yo era un lolo obrero de 22 años que rayaba con –casi- toda la música chilena que aparecía en las radios y consideré –en mi humilde opinión-, que estos cabros eran más auténticos y profesionales que otras bandas que sonaban en ese tiempo. Escuché «Tramposo amor» en la misma época que salió el «Vida de Perros» y puedo decir que a pesar de estar recién empezando, la madurez de las letras del primero le pegaba diez mil patadas voladoras a las canciones a los ya «consolidados» Búnkers; la otrora banda que seguí desde sus inicios y que terminaron decepcionándome por no renovarse y seguir con lo mismo disco tras disco. Es cierto que igual eran buenos y no es mi intención desmerecer el trabajo de nadie, pero a Los Búnkers se la sirvieron en bandeja de plata y por eso se dieron el lujo de hacer puras weas. Tal vez estoy cagando fuera del tiesto pero mi punto tienen que ver con que, más allá de apoyar «porque sí» la difusión de nuestra música, debemos considerar primero calidad antes que una simplona creatividad juvenil (otro pasaje sin retorno al infierno). En días de reclamos y justicia social para aquellos que se lo merecen, podemos ver como poco a poco algunas cosas han cambiado, pero todo este acceso que se tiene a la difusión y producción musical sólo ha logrado nivelar las cosas hacia abajo, por lo que cualquiera se gana un premio a mejor banda revelación del año (ahí no más se las dejo). OK, me da pereza seguir escribiendo. Buen artículo y qué viva la música sshislena!!!

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