En un campo históricamente dominado por la mitología del hardcore más rudo, masculinizado, físico y performativamente “duro”, Orchid emergió desde un margen geográfico y simbólico.
Formados en Amherst, Massachusetts, lejos de una gran escena o épica urbana, su origen estuvo marcado por bibliotecas, aulas y largas conversaciones. Ese contexto es clave para entender su propuesta.
Orchid no fue una banda que se “intelectualizó” con el tiempo. Desde el inicio, su proyecto estuvo atravesado por una comprensión del punk no solo como negación, sino como crítica estructural.
Contra la idea de que el volumen, la velocidad y la violencia sonora implican vacío de contenido, Orchid propuso otra lectura: el grito como una forma desesperada —pero lúcida— de pensamiento. En su música, el ruido deja de ser descarga y se convierte en posición política.
A fines de los noventa, cuando el screamo aún no tenía nombre fijo, Orchid formuló una de sus expresiones más radicales: canciones breves, disonantes y caóticas, atravesadas por una clara voluntad de sentido. La rabia no aparece como impulso ciego, sino como síntoma de un malestar social más amplio, donde el sujeto se fragmenta frente a fuerzas sociales, políticas y culturales que no controla.
No es casual que en Chaos Is Me resuenen lecturas de Camus, Marcuse, Foucault, Adorno o Nietzsche. No como cita erudita, sino como afinidad: sospecha frente al progreso, crítica a la racionalidad instrumental y rechazo a la reconciliación fácil.
📍 Debut en Chile
🗓 22 de enero
⏰ Desde las 18:00 hrs
📌 Sala Metrónomo, Santiago
🎸 Junto a Cienfuegos y Uniform
El debut de Orchid en Chile no es solo un hito musical: es el encuentro con una banda que entendió el hardcore como un espacio donde el ruido también piensa.