Travis en Santiago de Chile 2026 fue una locura total, la noche del 1 de abril en el Teatro Coliseo tuvo algo de reencuentro esperado y emoción desbordante junto al cuarteto escocés formado por Fran Healy, Andy Dunlop, Dougie Payne y Neil Primrose.
Por María de la Paz Roccolano
Fotos por Gary Go para Fauna Producciones
La banda regresó a Santiago con un show completamente agotado y una respuesta del público que, más que entusiasmo, fue una verdadera demostración de afecto acumulado.
Durante poco más de una hora y media, la banda ofreció un show preciso, todo fluyó con naturalidad, en un concierto que apostó por la emoción directa antes que cualquier artificio. El Teatro Coliseo se sintió desbordante: lleno, vibrante, con una audiencia visiblemente alegre y eufórica, celebrando cada acorde como si fuera parte de una memoria compartida.
Uno de los elementos que marcó la noche fue la cercanía. Fran Healy quien no solo lideró desde lo musical, sino también desde la palabra. Entre canción y canción, se dio el tiempo de hablar con el público de manera constante, con intervenciones espontáneas que rompían la distancia física y reforzaban la conexión. Ese gesto, simple pero efectivo, transformó el concierto en una experiencia más íntima, casi como una conversación colectiva.
En ese mismo tono, Healy recordó el paso de la banda por distintas ciudades del país, debido a que recorrieron Frutillar, también se presentaron en el festival REC en Concepción y también en la Quinta Región, destacando lo bien que fueron recibidos y lo mucho que les impresionaron los paisajes chilenos.
El repertorio funcionó como una línea directa hacia la memoria emocional de sus fans. Sonaron clásicos como Sing, Side, junto a momentos igualmente celebrados como Closer y Selfish Jean. Cada uno fue coreado con intensidad, confirmando que el vínculo entre Travis y su público en Chile no ha perdido fuerza con los años.
El cierre llegó con Flowers in the Window, canción que costó empezar para luego finalizar con su clásico Why Does It Always Rain on Me?, en un momento que condensó todo lo vivido: una sala completamente entregada, en dónde el público saltó y se escuchó voces unidas en un mismo coro y una sensación compartida de satisfacción.
Lo de Travis en Santiago 2026 no fue solo un concierto exitoso en términos de convocatoria. Fue una muestra de vigencia desde la honestidad, desde canciones que siguen encontrando sentido en quienes las escuchan. Lo de anoche, en el Teatro Coliseo, quedó claro que fue un refugio musical nostálgico que sigue más vivo que nunca.