Este no es un ranking ni una lista de “los mejores discos del año”. No creemos en medir la música en términos de mejor o peor, porque la experiencia musical es, y siempre será, subjetiva.
Este listado reúne los 10 discos del 2025 que más escuchamos, los que nos acompañaron durante el año, los que volvieron a sonar una y otra vez, los que se quedaron con nosotras por distintas razones: emoción, contexto, obsesión o simple conexión.
Alex G – Headlights
En Headlights, Alex G continúa expandiendo su universo sonoro desde una lógica íntima y fragmentada, combinando folk, indie rock y pasajes experimentales que refuerzan su identidad como autor de culto. El disco mantiene su estética lo-fi y una narrativa emocional difusa, donde las canciones funcionan más como escenas que como relatos cerrados, consolidando una obra que privilegia la atmósfera por sobre la estructura tradicional.
Rosalía – Lux
Lux presenta a Rosalía en una etapa de exploración conceptual, donde la producción minimalista y la centralidad de la voz refuerzan su interés por lo simbólico y lo performático. El álbum se distancia del formato pop convencional para situarse en un espacio híbrido entre experimentación electrónica, arte visual y música contemporánea, reafirmando su búsqueda constante de nuevos lenguajes.
Lady Gaga – MAYHEM
Con MAYHEM, Lady Gaga regresa a una estética de alto voltaje marcada por el pop electrónico, el dance y guiños industriales, apostando por un discurso visual y sonoro maximalista. El álbum funciona como una declaración de energía y exceso, retomando la teatralidad que definió sus primeros trabajos, pero desde una producción más moderna y pulida.
Geese – Getting Killed
Getting Killed muestra a Geese profundizando su enfoque caótico y poco complaciente dentro del post-punk y el art rock. El disco se caracteriza por cambios abruptos, guitarras tensas y una interpretación vocal impredecible, construyendo una obra que desafía la linealidad y refuerza la personalidad inquieta de la banda dentro de la escena alternativa estadounidense.
Bad Bunny – DtMF (DeBÍ TiRAR MáS FOToS)
En DtMF, Bad Bunny propone un álbum atravesado por la nostalgia y la reflexión personal, utilizando el reguetón y el trap latino como base para una narrativa más introspectiva. El disco destaca por su coherencia conceptual y su énfasis en la memoria, la imagen y lo cotidiano, consolidando una etapa más contemplativa dentro de su discografía.
Turnstile – Never Enough
Never Enough continúa el proceso de expansión sonora de Turnstile, combinando la intensidad del hardcore punk con estructuras más accesibles y una producción abierta al rock alternativo. El álbum refuerza su identidad híbrida, manteniendo la energía física de la banda mientras explora nuevas dinámicas rítmicas y melódicas.
Wet Leg – Moisturizer
Con Moisturizer, Wet Leg profundiza la fórmula que las posicionó en la escena indie, apostando por guitarras filosas, ritmos directos y un enfoque irónico en sus letras. El disco funciona como una reafirmación de su estilo, priorizando la inmediatez y el carácter lúdico por sobre la complejidad sonora.
Ethel Cain – Willoughby Tucker, I’ll Always Love You
Este álbum se inscribe dentro del universo narrativo de Ethel Cain, desarrollando una obra de tempo lento y producción atmosférica que refuerza su enfoque cinematográfico. A través de canciones extensas y densas, el disco amplía su relato ficcional sobre amor, pérdida y espiritualidad, consolidando su identidad como proyecto conceptual.
Niños del Cerro – Alma Tadema
Alma Tadema representa uno de los trabajos más ambiciosos de Niños del Cerro, combinando indie rock, pop experimental y referencias artísticas que atraviesan tanto lo musical como lo lírico. El álbum se distingue por su cuidado en los arreglos y su vocación exploratoria, posicionándose como una obra clave dentro del indie chileno contemporáneo.
Blood Orange – Essex Honey
En Essex Honey, Blood Orange mantiene su aproximación íntima al R&B alternativo y el pop experimental, construyendo un disco introspectivo marcado por colaboraciones sutiles y una producción envolvente. El álbum explora temas de identidad, pertenencia y memoria desde una sensibilidad personal, reafirmando el carácter autoral del proyecto de Dev Hynes.