Anoche el Teatro Caupolicán, el templo musical de la calle San Diego, que ha visto pasar generaciones completas de devoción musical, se transformó en una cápsula noventera, elegante y profundamente emocional con el regreso de The Cardigans a Santiago de Chile. Y sí, fue de esos conciertos que no solo apelan a la nostalgia, sino que la reafirman con clase.
Por María de la Paz Roccolano
Fotos por Istvan Milos
La jornada comenzó con los nacionales de Los Denvers, encargados de abrir la noche con ese pop melancólico y delicado que calza perfecto con la sensibilidad escandinava. Su set preparó el ambiente, destacando sus temas «Revista de Gimnasia» y «Los Adolescentes».
Y luego, el momento esperado. Nina Persson, con ese carisma que la caracteriza, una presencia etérea, magnética, con esa mezcla de dulzura y distancia que la convirtió en un ícono de los 90, apareció en escena junto a la banda para un show de aproximadamente una hora y media que fue un recorrido generoso por su catálogo. Desde los acordes iniciales se sintió una conexión inmediata con el público santiaguino, que coreó cada clásico con una mezcla de euforia y emoción genuina.
El arranque del recital fue un golpe directo a la nostalgia noventera: comenzaron con “Your New Cuckoo”, encendiendo de inmediato la euforia del público con ese pulso melancólico tan característico de la banda. Sin dar respiro, siguieron con “Daddy’s Car”, que aportó una energía más luminosa, haciendo haciendo vibrar al Teatro Caupolicán. El tercer golpe llegó con “Sick & Tired”, desatando un los momento nostálgico de la noche, donde la mezcla de dulzura y desgarro en la voz de Nina Persson terminó de sellar una apertura sólida y cargada de emoción.
Las guitarras limpias, los arreglos cuidados y esa base rítmica siempre sobria sostuvieron la voz de Persson, que sigue sonando cristalina, con ese tono aparentemente frágil que es, en realidad, una declaración de estilo.
Dos covers con sentido
Uno de los momentos más comentados y emotivos de la noche fue cuando interpretaron “Gracias a la vida”, primero en sueco y luego en español, rindiendo homenaje a Violeta Parra. Fue un gesto que desató una ovación inmediata. Escuchar ese clásico de la canción latinoamericana en la voz de Nina, con ese acento suave y respetuoso, fue uno de esos cruces culturales que solo la música logra con naturalidad.
Otro guiño emotivo llegó con su versión de “Iron Man” de Black Sabbath, un homenaje al recién fallecido Ozzy Osbourne. Lejos de la oscuridad pesada del original, The Cardigans lo reinterpretaron con su sello propio, demostrando una vez más esa capacidad (tan suya) de apropiarse del rock más duro y transformarlo en algo elegante, casi irónico, pero siempre musicalmente sólido.
Ya para el final de la velada, los suecos nos sorprendieron con una introducción de su gran tema «Lovefool» en versión bossa nova, para luego seguir su curso rítmico tradicional, luego vendría Carnival y su ya exquisito tema «I Need Some Fine Wine and You, You Need to Be Nicer».
El encore nos trajo grandes clásicos como «Paralyzed», «Erase/Rewind» y «My Favourite Game» con un fragmento final de “Sweet Leaf” de Black Sabbath, otro guiño a la partida de Ozzy.
La relación de The Cardigans con Chile se ha construido a lo largo de los años con visitas que han ido consolidando un vínculo especial con su público local. Su debut en el país se dio en el marco de Primavera Fauna 2013, marcando el esperado primer encuentro con sus seguidores chilenos. Regresaron en Primavera Fauna 2015, una edición que congregó a artistas masivos, entre ellos Morrissey, y que reafirmó la vigencia y el arrastre de la banda sueca; en esa ocasión, además, realizaron un sideshow en el Ex Oz, extendiendo su estadía y cercanía con los fans. Más adelante, en marzo de 2019, The Cardigans volvió a presentarse en el país como parte del festival Rock en Conce (REC) y ofreció también un show en el Teatro La Cúpula de Santiago el 15 de marzo de 2019. Ahora este 2026, tras 7 de años de ausencia, la banda regresó al fina a nuestro país.
El Caupolicán respondió con entrega total. Hubo baile, hubo coros masivos y también momentos de contemplación silenciosa. The Cardigans no vinieron a reinventarse; vinieron a recordarnos por qué su pop sofisticado, con pinceladas de rock alternativo, sigue teniendo peso específico en la memoria colectiva.
En tiempos donde el revival noventero es tendencia, The Cardigans en Chile 2026 demostró que algunas bandas no viven solo de la nostalgia: viven de canciones bien escritas, de identidad clara y de una elegancia que no envejece. Y Santiago, una vez más, estuvo a la altura del reencuentro.




