Disco 8 de Incubus, la apuesta segura

Si hubiese escrito el review de 8 de Incubus el primer día, de seguro habría sido diferente, mal, furiosa y de la vereda de la molestia, porque la primera impresión no era la mejor, lo encontré malo, fome y totalmente intrascendente. Aborrecí el disco, sin embargo, no fue así, no lo escribí con la primera impresión, me di el tiempo y lo escuché muchas, pero muchas veces y la condición cambió, ahora puedo decir que el disco es bueno, pero sin corazón, no se siente sincero y por eso no funciona.

Son 40 minutos, 11 temas los que trae la nueva placa y que está íntegro disponible para escuchar en su plataforma digital favorita, parte con “No Fun”, un tema enérgico, continúa con “Nimble Bastard” el single para luego bajar la intensidad con “State of the Art” y “Glitterbomb”, vuelve a subir con “Undefeated”, una de la joyas el álbum marca el borde, el disco cae en un abismo y no se recupera, las canciones que siguen a continuación se sienten planas y salvo pasajes de estas que son que son buenas, el resto es totalmente descartables.

Es un albúm poco arriesgado, casi un resumen de los últimos de Incubus y lo que es peor, una decepción. Decepción porque el 2015 sacaron una promesa de un nuevo disco y una canción promocional como “Absolution Calling” que mostraba un nuevo camino, un nuevo estilo y daban ganas de comprar un disco que sonase así, sin embargo, un disco como este, 8, donde no viene ese single solo es eso, un disco sin espíritu, suena bien, suena a Light Granade, a If Not Now, When? y puede que pinceladas del A.C.L.O.T.M…, pero está lejos del Make Yourself y el Morning View y para qué mencionar los trabajos anteriores a esos, inexistente a estas alturas. De seguro que cualquier fanático estará feliz con el álbum, incluso los nuevo oyentes, porque el disco se siente un poco promocional de la banda, deja la sensación de que es para buscar nuevo público, no es para los oyentes cautivos desde los 90’s y comienzos del 2K, es para las nuevas generaciones y puede que yo ya esté viejo para esto, que necesite algo más arriesgado, porque el álbum como álbum no está malo, al contrario, está bueno, está mainstream, pero no es lo que estábamos esperando, no es lo que necesitábamos, pero puede ser que sea lo que nos merecíamos.

La banda en esta pasada no es novedosa, no apuesta, no tiene nada de nuevo y el albúm así lo refleja.

Pese a todo lo malo que pueda sentirse que sea esta columna relacionada con el nuevo disco, el concierto que en septiembre tendrá a los californianos por acá será un buen momento para disfrutar los nuevos temas y ver que tal suenan en vivo, porque igual hay temas sumamente interesantes, con fuerza en la voz, con guitarras destacadísimas y así como están esos momentos que son joyas, están las canciones que claramente se siente que algo le falta y eso es, al disco algo le falta. Música no es, producción no es, es falta de creatividad, algo nuevo y eso no lo tiene.

Incubus es una buena banda, talento tienen, pero puede que estén cansados o que nosotros estemos cada vez más necesitados de un Morning View, un Make Yourself, cosa que no pasará y tendremos que acostumbrarnos a que así suena el nuevo Incubus, que de nuevo no tiene nada, sería su tercer disco en la misma sintonía, su tercera, y no vencida, encuentro con el público en este nuevo sonido.

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