Lollapalooza Chile 2014: Lo bueno, lo malo, lo místico y lo feo – Sábado 29

Año a año, Lollapalooza nos entrega diversas emociones, gratas sorpresas, revelaciones, show místicos, clásicos de la música, nuevos sonidos, percepciones ultra sensoriales, pero también decepciones que podrían encasillarse en nivel Dios. Este año hubo momentos memorables, como también vacunazos de consagrados, lea acá una reseña muy, muy subjetiva de lo que fue el festival más importante de lo que va del año en Chile.

Por María de la Paz Roccolano

El día sábado se perfilaba tranquilo, con un Line Up poco sorpresivo, si pensamos que los Headliners ya habían estado varias veces en nuestro país (RHCP, NIN, Phoenix).

Mi jornada comenzó con Capital Cities, una banda con una pequeña trayectoria, que traía bajo el brazo su archi conocida Safe and Sound, el show si bien cumple, entrega lo correcto y un par de covers poco sorprendentes (Stay Alive y Holiday de Madonna), nada memorable para recordar.

Cage the Elephant, estos chicos estadounidense brindan un show energético y con todo lo que conlleva el indie rock en el escenario, se mueven y suenan bien entregando temas como Spiderhead, In One Ear, Indy Kidz, Cigarette Daydream, Shake Me Down, resumen: sorprendió. De ahí saltamos a Ellie Goulding que sonaba a lo lejos con un show cargado de temas electrónicos melódicos, una puesta en escena sin mayores impresiones y el escenario con luz de día no le favoreció en nada.

Phoenix comenzó a eso de las 7 de la tarde, cargados con sus temas más recordados, enfocados en sus dos últimos trabajos Bankrupt! y Wolfgang Amadeus Phoenix, los franceses liderados por Mars, lo entregaron todo en el escenario, y tocaron clásicos como Lisztomania, Too Young, Consolation Prizes y If I Ever Feel Better. El momento épico del show fue Love Like a Sunset, un tema que encajaba perfecto mientras caía el sol y se comenzaba a sentir esa brisa helada de la noche. Dato clave, Mars culminó el show tirándose al público, caminando por arriba de la gente y botando el micrófono, una actitud digna de un rockstar que selló un show memorable.

Conocía a Nine Inch Nails desde los noventa pero nunca fue una banda a la cual presté más oreja que a sólo un par de temas, tenía buenas referencias del show en vivo, así que optamos por ir a verlos. Desde un primer momento Trent Reznor y compañía descargan la artillería sonora y visual. Un show envolvente que bordea en lo místico sensorial, con ecos perfectos, carisma, con disparo de luces que te entregan esa sensación oscura que bordea el temor y la intriga. Lograron climax con: Copy of a, The hand that feeds, Head like a hole. Momento místico sensorial el guiño a la banda sonora de “La red social” con Hand Covers Bruise y pegadita Beside You in Time. Un show perfecto que culminó con la clásica de clásicos Hurt. Al ver el show de NIN, queda en claro por qué son una bandaza, ya que logra hacerte fan al primer acorde en vivo.

Para finalizar Zedd prendió el Movistar Arena con sus bits electrónicos, en donde hubo mucho cover y luces que nunca fallan, por otro lado Red Hot Chili Peppers subió a cumplir, sonó mal, entregó un setlist deficientemente elegido y tenían cero onda entre ellos, cosa que proyectaron en el escenario, a medida que avanzaba la noche, el público se fue desgranando, (me incluyo) y mientras caminaba me decía: “hoy nada, pero nada sonó mejor que NIN”. (Continuará…)

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