Columna: 33 – Parte VI – Calzando a la Cenicienta

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A más de alguien le parecerá un cliché lo que voy a decir, pero tiene su toque de razón y lógica: conseguir pareja es el equivalente a comprar zapatos. Si de verdad quieres a alguien con quien ir a tomar café y besuquearte como adolescente de vez en cuando, tienes que tomar las mismas precauciones que al ir a comprar al centro un par de zapatitos para tus pies de Cenicienta.

Por María Magdalena

Primero: que haya onda. O sea, que cuando lo(a) veas piensas “Es justo lo que andaba buscando” y con eso no me refiero solamente a un tema físico, sino a que funcione. Yo, personalmente, prefiero a un sapo horrendo que me haga reír que a un modelo estúpido como una puerta. Porque, conste, todos hemos salido con alguien por guapura y nos damos cuenta que es más entretenido estar con el sapo que con el príncipe celeste.

Segundo: que el precio a pagar no sea excesivo. No que este tirado en el canasto de los saldos (a veces hay buenos zapatos en esta sección) sino a que no te coarte la forma de ser, te apoye en tus mociones y que si le digas “vamos a Machu Pichu” tenga la mochila armada a tus pies cuando termines la frase.

Que apañe. Que no sea excesivamente amarrete. Que te diga que eres linda cuando estas con cara de poto.

Aparte, está el ítem de vitrinear y comparar. No vas a quedarte con el primer par de tacos hermosos que veas en una vitrina. Hay que salir a diversas partes, conocer gente nueva y si funciona, maravilloso. Si no, pues adiós y corre por tu vida.

Yo soy del tipo que sale a vitrinear sola. Así, si encuentro algo que me gusta, l.0e cuento a mis amigas. Si en la cacería no encuentro nada, pues boquita de cereza cerradita y se olvida la jornada.

Tengo una amiga que está pasando por eso o algo parecido. Yo le decía que saliera a hacer cosas sola. Por ejemplo, ir a clases de yoga a vitrinear. Si, ya sé que la mayoría de los chicos que van a yoga no suelen interesarse en chicas, pero a veces hay excepciones. “Anda a un par de clases. Sola. Analiza. Testea. Conversa. Si hay onda con alguien, prueba si funciona y si no, pues, adiós con tu cuerpo y sigue con otro lugar donde conocer gente. Crear redes nuevas de contactos con ondas parecidas funciona para conocer. Por último, te entretienes un rato y sales de la rutina. Y cosa importante: aprovechas de mejorar tus asanas”

El riesgo que corres al ir acompañada en estas lides es que tu partner no enganche o al contrario, enganche con alguien y tú no, por lo que estas obligada a apañar.

A veces, una sola mirada nos dice más de una personas que tres años de relación.  Eso es química, nada más que eso. A veces funciona, a veces no. A veces es entretenido jugar un rato y luego olvidar y correr por tu vida y cambiar el número de teléfono.

Cuando encuentras el par de zapatos elegidos, está aprobado el precio y te acomoda, llega la hora de comprar. Y ahí uno se pregunta: ¿Cuánto durará esto? ¿Una temporada? ¿Años? ¿Estoy dispuesta a eso?

Y la única respuesta es, simplemente, intentarlo.

Si funciona, maravilloso. Si no, pues al menos lo intentaste. Morir en el intento. O al menos, tratar.

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