Billordo En Un Robot Folk Punk

Reseña disco: En un robot folk punk de Billordo

“Grabado por mí en una casa con mi cel Samsung J7 y un mic Condenser de cámara zoom”, leemos en las especificaciones del disco. Se trata del nuevo EP En un robot folk punk de (Diego) Billordo, uno de los artistas más reconocidos de la estética lo-fi.

Por Diego L. García

Las letras y los acordes de Billordo tienen una textura espontánea, que irrumpe entre el ruido, el grito y una melodía natural. Es una fuga necesaria para estos tiempos regidos por la cultura cool y el bien hacer del gusto confortable.

En un posteo reciente en sus redes sociales, Billordo escribió: “Cada disco que saqué fue como asomarme sobre el agua para respirar y así poder seguir nadando”. Así que acá vamos, nadando en una experiencia de cinco canciones alejadas de las expectativas del mainstream.

“En un robot (folk punk)” es la primera. Con una armonía cíclica, casi un canto celebratorio, no puede pensarse esta canción fuera del contexto de un año pandémico de transformaciones. La combinación del dolor (humanidad) y la condición robótica (máquinas) es una síntesis de los procesos, sociales – psicológicos – culturales, manifestados bajo el asedio del Covid-19. 

Sigue, “La internet es una mierda”. Con disonancias punk que desplazan sutilmente a la melodía, el mensaje es claro e impactante. Escuchamos, “si esta es la humanidad no quiero conocer / a la que no lo es”. Una tos, un conteo, un tobogán de yemas por las cuerdas de nylon… huellas de un proceso de creación que nos recuerda el carácter no definitivo, inestable, de esta propuesta. La canción nunca es la misma. Cada performance, incluso la grabación de un disco, es una forma de rehacer la obra. 

“Golpeado (soy izquierdo)”. Al final se escucha la armónica del afilador que pasa por la calle. No hacen falta más comentarios.

“Desde las tripas”, el dolor, el llanto, una experiencia catártica montada sobre un puñado de acordes con las tripas al exterior. ¿Confesionalismo? Mejor pensarlo como un minimalismo de la subjetividad, como un recorte microscópico de la vida puesto en escena para trasmutar su significado. Ya no es algo personal. Múltiples interpretaciones pueden caber ahora.

El EP cierra con un acontecimiento, “Mi canción número 100”. Tonos menores para una melancolía que contrasta con el inicio del álbum. “Todas las veces que me quieran matar / no van a poder…”. Personas que luchan, dice luego, historias que forman. Una declaración de principios para repasar el trayecto. “Felicidad es luchar”. Ganchos letales que suelen aparecer en la escritura de Billordo.

Qué necesaria es la creación sin maquillajes. La potencia de las ganas y de la idea que encarna con total libertad. Como una artesanía sonora, así es como recomiendo aproximarse a este trabajo. Como quien se dispone a contemplar/escuchar/saborear la genuinidad del otrx y no el artificio que del otrx nos queda luego de pasar por las procesadoras de lo lindo-bueno-y-útil. Será, sin dudas, una desconexión del trajín de la línea de ensamble diaria y sus vicios estéticos. Estas canciones de Billordo resuenan en la última frontera natural de nuestras sensaciones.