El negocio de Pearl Jam

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Escribiré esto como calcetinero, de manera visceral y aunque suene exagerado, con molestia e indignación por el negocio que se hizo con la venida de mi banda favorita de la vida: Pearl Jam.

Por Guillermo Venegas

Aunque no sé todas sus canciones, ni todos sus discos, de hecho aún confundo los apellidos de los guitarristas, mi nexo es íntimo, absolutamente personal y privado, como siempre digo en todos los blogs en que escribo, tu no eliges la música que escuchas, simplemente ella llega a tu vida en algún momento justo y se queda.

Hace años que soy parte del 10c, fansclub oficial de Pearl Jam en el mundo, al cual debes suscribirte anualmente por U$50 y a cambio recibes una revista de publicación anual llamada Deep, el Christmas Single, que es un vinilo de “obsequio”, demás se puede participar en foros, perfecto para conocer fanáticos de todo el mundo y entablar diálogos de lo que sea y acceso al streaming de la Radio Pearl Jam con los bootlegs de la banda. Al momento de suscribirme el 2008, uno de los beneficios era poder comprar entradas en pre-ventas exclusivas con una contraseña individual y el “early access”, que no es más que entrar antes de la apertura de puertas al recinto del concierto. En otras palabras, te aseguraban entrada y reja, como ocurrió el año 2005 con quiénes ya eran miembros. El 10c también tienen los derechos y se encarga de la venta y distribución del merchandising oficial.

Al revisar mi correo el pasado 7 de julio y encontrarme con el mail con la confirmación oficial de la gira sudamericana de la banda, fue genial. Después de casi exactos 6 años volvían a Chile y eso lo encontré maravilloso. El tema es que sólo nombraba la manera de realizar la compra con una contraseña genérica para todos, lo que me hizo revisar el foro del 10c, y efectivamente para la gira, no hay Early Access, ni pulsera, ni ningún beneficio.

Si bien, ahora en los beneficios no está expresado: “en la medida que esté a nuestro alcance” en la descripción de la suscripción, tampoco aparece que se puede comprar la entrada con el 20% de descuento de una compañía de telefonía móvil. Pero todo lo que los fans en Chile esperamos, es que los representantes se pongan en nuestro lugar y que no tenemos la oportunidad de ver a la banda tan seguido como lo deseamos, y que las productoras se pongan de una vez por todas al nivel de las organizaciones de Europa y EEUU, quiénes consideran a los que hacen posible que sus negocios funcionen. Obviamente lo único que puedo hacer para mostrar mi descontento es no renovar mi membresía al 10c.

A todos quiénes nos gusta un grupo musical, generalmente sentimos en su música, letras o estética algo que nos representa y genera empatía. Pero llega un momento en que una banda como Pearl Jam deja de dedicarse a la música y se convierte en una empresa, quizá no directamente ellos, pero si todo lo que le rodea, creando una especie de confusión en sus seguidores. Si somos un poco más transversales recordarán el reciente tema del Área VIP para el concierto de Calle 13 en Santiago. El sector VIP es demasiado extenso para tratarlo en esta entrada, así que espero abordarlo en una próxima junto al tema de las productoras.

Volviendo al 10c, en oportunidades se obtienen respuestas, como en Argentina, quiénes alegaron por el alto costo de entradas, lo que derivó en un nuevo layout del evento y nuevas divisiones para abaratar los precios de las localidades más lejanas y encarecer las más cercanas, una especie de subsidio para fans que no tienen para pagar una entrada VIP.

Sé también que quizá la banda no tiene nada que ver, que es una empresa de administración externa, pero definitivamente hay un punto en que te das cuenta que eres parte de un negocio, y que lo que para algunos puede significar empatía, para otros deriva en dinero y ganancias. Triste realidad.

Con todos los argumentos mencionados anteriormente, me siento en pleno derecho de decir que Pearl Jam no es la misma banda de antes, que era mucho mejor y que se vendió.

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